Cuando mandas un manuscrito a un concurso, a una editorial o a un cliente, tarde o temprano cae la pregunta: «¿esto lo escribió una persona?». Conviene tener con qué responder. El Registro de autoría de Slima es justamente eso: un informe armado a partir del historial de versiones de tu libro, listo para imprimir y entregar. Acá te enseñamos a generarlo, a firmarlo y a convertirlo en un documento que cabe en un sobre.
Antes de empezar: de dónde sale la evidencia
El Registro de autoría no se inventa nada. Lee el historial de versiones de tu libro.
Mientras escribes, Slima guarda capturas (snapshot) por su cuenta, y tú también puedes guardar una en los momentos que te importan. Cada versión queda registrada y se puede restaurar. Ese recorrido, desde la primera palabra hasta el punto final, es la materia prima del informe.
De ahí se desprende algo: un libro sin ningún historial de versiones no puede generar un Registro de autoría. Si piensas usarlo para respaldar una obra, lo mejor es escribirla dentro de Slima desde el arranque. Mientras más completo quede el proceso, más peso tendrá el informe. Más adelante vemos cómo reforzarlo.
Paso 1: encontrar la entrada
El acceso cambia según el estudio en el que estés.
- Estudio de escritura: abre el menú de exportación y ahí está «Registro de autoría».
- Script Studio: ve a la pestaña Deliver (entrega); la entrada está ahí.
Al hacer clic, Slima recorre todo el historial de versiones del libro y arma el informe al instante. Sin filas, sin esperar una notificación. Lo pides y lo ves.
Paso 2: entender qué dice el informe
El informe no es una lista de números sueltos. Reparte la historia de cómo creció el libro en varios bloques, y cada bloque responde a una duda que ronda la cabeza de quien revisa.
- Resumen: Versiones, Capturas manuales, Días de trabajo, Palabras finales del manuscrito e Interacciones con IA. De un vistazo ves cuánto tiempo abarcó el libro y cuántas versiones acumuló.
- Crecimiento del recuento de palabras: cómo fue subiendo el conteo. La curva de una persona real tiene baches. Arranques, parones, vueltas atrás para borrar y reescribir. Esa línea torcida, por sí sola, ya es difícil de falsificar.
- Cronología de creación: una versión tras otra, marcando cuáles guardaste tú a mano y cuáles dejó el sistema en automático.
- Uso de IA: cuántas veces interactuaste con la IA y qué funciones usaste, listado sin adornos. Si nunca recurriste a la IA, ese bloque aparece vacío.
Paso 3: pon tu nombre (opcional, pero recomendado)
Los datos cuentan la mitad de la historia. La otra mitad la pones tú.
Antes de generar el informe, puedes redactar una Declaración de autoría y agregar tu Firma del autor. Lo que diga la declaración lo decides tú; una fórmula habitual es algo así: «Esta obra fue creada por mí; la IA cumplió solo una función de apoyo». Esa declaración y tu firma quedan incrustadas en el informe formal, pero solo van al documento: no se guardan en los servidores de Slima.
¿Por qué conviene firmar? Porque una declaración con nombre convierte un montón de datos objetivos en el compromiso de alguien concreto que pone la cara. Para quien recibe el informe, esa diferencia pesa.
Paso 4: guárdalo en PDF y entrégalo
El informe es una página web ya maquetada, lista para imprimir.
Convertirlo en archivo es sencillo. En la página del informe abierto, usa Imprimir → Guardar como PDF del navegador y obtienes un PDF. De ahí en adelante se comporta como cualquier documento: lo adjuntas a un correo, lo subes con el formulario del concurso, lo que necesites.
Hablando claro: qué prueba y qué no
No trates este informe como un salvoconducto infalible. Exagerar lo que demuestra termina jugando en tu contra.
El historial de creación es evidencia fuerte, no prueba irrefutable. Puede mostrar que el libro tomó forma a lo largo de un tiempo real, con una cadena de cambios reales. No puede demostrar tu intención creativa, y las fechas del informe las sella el servidor de Slima, no un tercero que dé fe. El propio informe deja esos límites a la vista y no infla nada por ti.
Piénsalo como un buen elemento probatorio dentro de un juicio. Aporta mucho; no dicta la sentencia. Su valor está en esto: cuando alguien pregunta, tienes algo creíble, verificable y difícil de fabricar de la nada. Si quieres entender por qué todo esto importa, lee cuándo «¿esto lo escribió una persona?» se vuelve una pregunta de verdad.
Tres hábitos para que este registro pese más
Dos personas pueden escribir el mismo libro y terminar con informes muy distintos: uno flaco, otro contundente. La diferencia casi siempre está en estos detalles.
- Guarda capturas manuales en los momentos clave: terminas un capítulo, haces una revisión grande, guarda una captura manual y agrégale una descripción. Las capturas manuales se distinguen muy bien en la cronología; son la prueba de que avanzas con intención.
- Escribe dentro de Slima siempre que puedas: si pegas un manuscrito ya terminado, en la cronología aparecerá una sola versión, y eso no demuestra gran cosa. Para que el proceso quede registrado, la escritura tiene que ocurrir aquí.
- Empieza temprano: mientras más larga sea la cronología y más días abarque, más convence. Si prevés que una obra va a necesitar respaldo algún día, escribe con el Control de versiones activado desde el primer día.
A medida que demostrar que «lo escribió una persona» se vuelve más necesario, lo más sólido que puedes hacer es empezar hoy: deja bien guardado el cómo lo escribiste.