Cada episodio es un archivo del árbol. La biblia de la serie, los beats de toda la temporada y el mapa de la ciudad donde ocurre están justo al lado.
Doce episodios te piden sostener una dimensión más que una novela: quién aparece en cuál, dónde aterriza cada trama y cuántos minutos dura este de verdad.
El rasgo que estableces en el tres tiene que costarle algo en el nueve. Entre medias hay seis episodios, y la memoria no cruza esa distancia.
Lo escribes, lo maquetas, y solo entonces descubres que te has pasado ocho minutos.
Cambias de maquetación y remaquetas todo. La que pide una productora no siempre es en la que tú escribes.
Clic derecho, nuevo guion, uno por episodio. Trae escenas y elementos de verdad, no un archivo de texto imitando a un guion.
Los actos son columnas y los beats son tarjetas, y una tarjeta puede guardar dentro el episodio en que acabó convirtiéndose. Cuando cambia la forma, arrastras el beat a otro acto.
Quién habla en una escena se lee de la escena, así que reescribir una línea lo actualiza. Los personajes que añadiste a mano sobreviven a la reescritura.
El formato es una propiedad del archivo. Lo fijas una vez y toda exportación sigue las mismas reglas, en PDF o en Word, en maquetación local o Hollywood.
En España y en buena parte de América Latina, una ficción se presenta con la biblia por delante: premisa, motor de episodios, personajes, arco de temporada y escaleta, y detrás el piloto. Quien abre el correo mira la biblia, cuenta páginas y comprueba que la duración encaje en la franja. Lo que nadie abre es tu archivo de proyecto. Slima le da al guion dos maquetaciones, una local con escenas numeradas y el estándar Hollywood, del que parte la manera habitual de maquetar guion literario en español. No hay un tercer estándar nacional aquí dentro, y preferimos decirlo ahora y no en el diálogo de exportación.
Exporta la temporada de una vez y sale un PDF único con portada, o un zip de archivos Word, uno por episodio.
Abre un libro, añade un archivo de guion y escribe dentro una cabecera de escena. La prueba entera es esa.
Antes de medir nada
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