Desde Slima 4.0, la IA edita los archivos estructurados campo a campo. Le pides que añada una escena, que mueva esa ciudad al sur o que meta un beat más en el segundo acto, y solo cambia el campo que le indicaste: el resto ni siquiera es escribible en ese turno. La revisión tampoco es ya un JSON en el panel de chat. Lo nuevo aparece como tarjeta punteada justo donde corresponde, lo que se modifica o se borra queda marcado en la tarjeta original, y los botones de aceptar y omitir están al lado. Vale para los cinco tipos de archivo estructurado: guion, tablero de beats, mapa de relaciones, mapa del mundo y cronología de estructura narrativa.
Ahí está toda la conclusión. Lo que sigue es por qué costó tanto y qué vas a ver en pantalla.
El problema anterior no era que la IA fuese torpe
En 3.x la IA solo tenía una manera de escribir en un archivo estructurado: leerlo entero, generar uno nuevo entero y sobrescribir.
Le decías «cambia la localización de la escena tres a la taberna del puerto». Lo hacía, y te devolvía el guion completo reescrito. Casi siempre parecía correcto. El daño estaba en la parte que la IA no tenía en la cabeza: ese personaje sin diálogo que añadiste a mano ayer porque está en la sala, el orden de escenas que te costó una tarde, el recordatorio que dejaste en las notas de la escena siete. Lo que no mencionabas no recibía ninguna protección especial, así que la reescritura se lo llevaba por delante.
No era un fallo de razonamiento. Le habíamos dado un mazo y lo llamábamos edición.
Lo peor es lo silencioso que resulta. El archivo sigue ahí, el formato sigue siendo válido, el recuento de palabras parece razonable. Te enteras tres días después, al volver a esa escena, y para entonces ya no sabes qué conversación se lo comió.
El mismo guion, después de que lo toque la IA
Antes: sobrescritura del archivo
Mencionaste la escena tres y reescribió todo
Las líneas rayadas se fueron de paso.
Ahora: edición a nivel de campo
Toca el campo que le indicaste
Lo demás queda intacto.
Qué significa «a nivel de campo»
4.0 parte los cinco archivos estructurados en campos que se pueden señalar por separado, y las herramientas de la IA quedan partidas igual.
«Añade una escena» se traduce en «inserta una entrada en la secuencia de escenas de este guion». «Mueve esa ciudad al sur» es «cambia las coordenadas de este lugar». «Cambia la localización de la escena tres» es «escribe el campo de localización de la escena tres». Ninguna herramienta tiene el archivo entero como alcance.
Tu trabajo sobrevive, y no porque la IA se acuerde de tener cuidado. En ese turno no llega a ningún otro sitio.
Los cinco tipos son editables:
.scriptguion: escenas, sinopsis, localización, franja horaria, reparto.beatstablero de beats: actos, tarjetas de beat, el capítulo al que apunta cada tarjeta.mapmapa de relaciones: nodos, relaciones, grupos, coordenadas.geomapmapa del mundo: relieve, lugares, rutas, niveles de topónimo.timelinecronología de estructura narrativa: eventos, fechas, carriles, calendario
La cronología fue la última pieza en llegar. Antes la IA solo podía leerla; ahora añade eventos, cambia cuándo ocurren, los renombra, los elimina y define el calendario de tu mundo.
En la práctica se lo pides así: «separa esos tres beats amontonados en el segundo acto y mete un giro entre ellos», «desvía el camino de fuera de la muralla por el valle», «cambia la relación del protagonista con su maestro de discípulo a deudor». Cada frase aterriza en campos concretos. Cuando vuelves, lo demás sigue como lo dejaste.
Los cambios aparecen donde les toca
Si las herramientas se afinan, la pantalla de revisión tiene que afinarse con ellas. Un diff JSON en el chat te pide que reconstruyas el archivo en tu cabeza y luego apruebes por fe.
Ahora los cambios salen sobre el propio archivo:
- Lo nuevo aparece como tarjeta punteada en su posición. Si la escena entra después de la cinco, esa tarjeta está entre la cinco y la seis.
- Lo que se edita y lo que se va a borrar queda marcado en la tarjeta original, así que ves qué campo se mueve.
- Aceptar y omitir están junto a esa tarjeta. Una tarjeta, una decisión.
- ¿Te vale todo? Pulsa una vez «aceptar todo en este archivo».
- Lo que ya no encaja porque lo tocaste tú mientras tanto se lista aparte, en vez de quedarse enterrado en la cola sin manera de llegar a ello.
En el móvil, esa fila de botones se escondía detrás del aviso flotante de revisión. Ya no.
Lo que cambia de verdad es una costumbre. Dejar que la IA tocara un archivo que te importa exigía pensar primero cómo ibas a recuperarlo. Ahora el peor escenario es pulsar omitir tres veces. Atreverte a soltarle el archivo y que acierte son dos problemas distintos, y el que suele frenar a la gente es el primero.
Un lote entra entero o no entra
Un lote de cambios
Una frase casi nunca es una sola acción. «Crea un antagonista y ponlo en la trama del casco viejo» son dos pasos, y el segundo necesita el resultado del primero.
Cuando la IA hace varias cosas a la vez llegan como un único lote, y los pasos posteriores pueden referirse a lo que acaban de crear los anteriores, así que crea el personaje y conecta la relación de una sentada. Si falla un paso, no se aplica nada. No te quedas con un nodo huérfano sin relaciones ni con una relación que apunta a un personaje inexistente.
Tres cosas que se arreglaron a la vez
La IA ve las coordenadas del mapa de relaciones. Antes solo sabía qué nodos existían, así que cada edición venía con un reordenado amable que aplanaba la media hora que habías dedicado a colocarlo. Ahora lee posiciones, de modo que «ponlo debajo de ella» funciona, y «debajo» significa debajo.
Puedes pedirle uno en blanco. «Créame una cronología», «ábreme un mapa de relaciones». El archivo que sale es idéntico al que crearías tú con el botón derecho en el árbol de archivos: nada de formatos a medio hacer, un archivo listo para abrir.
Los fallos hablan. Si una respuesta empieza a repetirse, la IA se detiene sola en lugar de seguir dando vueltas hasta llenar el panel. Cuando una herramienta falla, explica por qué, en vez de dejarte una cruz roja para que la interpretes.
Por qué esto tenía que esperar a la 4.0
Porque primero va el formato de archivo y después la IA.
Necesitas un archivo de guion en el que una escena sea de verdad un registro antes de poder cambiar solo ese registro. En 3.x el guion vivía en otro estudio, el mapa de relaciones era un dibujo, y las cronologías y los tableros de beats ni existían. Esta versión los ha metido en un mismo árbol de archivos y le ha dado formato a cada uno, que es lo que le da a la edición por campos algo a lo que apuntar.
El orden no es negociable. Primero el formato, luego el poder señalar; primero señalar, luego editar un solo campo; primero un solo campo, luego la revisión en el sitio. Quita cualquier eslabón y la cadena entera vuelve a sobrescribir el archivo.
Así que lo que esta versión ha cambiado es el gesto de la IA: de producir un archivo nuevo a intervenir en el que ya tienes delante. La forma del producto se movió primero y las capacidades de la IA fueron detrás. Por eso esta versión es la 4.0 y no la 3.9.
Para seguir
- Para qué sirve cada uno de los cinco tipos de archivo: Estudio de escritura
- Si además escribes en tu propio editor, MCP es otra puerta a los mismos manuscritos
